Historia de Salta

Conquista del Tucumán

Por: Vicente F. López


1. EL TUCUMÁN Y SU FILIACIÓN EN EL IMPERIO PERUANO DE LOS INCAS.En los primeros días de la conquista, la denominación moderna "Tucumán" no demarcaba la provincia que conocemos hoy con ese nombre, sino toda la región andina de norte a sur que forma las provincias argentinas, desde Jujuy a Mendoza, con los territorios que bajan de las sierras hacia el oriente hasta los lindes del Chaco y de las Pampas o vastas llanuras que se corren al sur. Así la llaman los colonos primitivos, que habían venido de las altiplanicies centrales, y así comenzaron a llamarla los conquistadores españoles antes de haber procedido a las subdivisiones administrativas posteriores; y por eso el primer nombre de Córdoba fue Córdoba del Tucumán. Santiago del Estero fue por mucho tiempo la capital provincial del Tucumán, en cuya gobernación estaban incluídas como lugartenencias las demás fracciones que hoy son Provincias.

2. EXPLICACIÓN DEL NOMBRE, LA LENGUA Y LOS HABITANTES. La palabra quichua es Tuccu-Uman o sea Uman = Cabecera o gobierno + Tuccu de la región oscura; es decir, al Sur, por el mismo artificio con que los europeos en el otro hemisferio la llaman la región clara, o sea el Medio-Día de la Europea. Al tiempo de la conquista el Tucu-Uman era una región culta y agricultora, cuya densísima población, en sus extensas montañas, tenía estrechas afinidades y relaciones con las razas y con los dialectos Quichuas que predominaban desde aquí hasta el norte del Ecuador.

3. EL TESTIMONIO DE LA LENGUA. La lengua nos da testimonio vivo de que toda región de las montañas argentinas y de sus caídas a nuestros grandes ríos, fue en otro tiempo poderosamente conquistada y colonizada por los antiguos Incas y Reyes Piruas del Perú. Todos los lugares, los caminos, los centros de población conservan todavía la nomenclatura quichua; y puede asegurarse que todas las ciudades, villas y aldeas ocupadas por los españoles, eran asientos urbanos de la raza quichua y de sus dependencias, como lo hemos demostrado en otros trabajos, que no sería oportuno exponer aquí (89).

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(88) Geografía Histórica del Territorio argentino, en la revista de Buenos Aires, tomo XX, pág. 608. Historia Argentina, vol. I, cap. VI, que datando de 1853 son los primeros estudios hechos sobre este punto.
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4. EL REPARTO DE LA CONQUISTA. Es sabido, y no nos incumbe exponerlo, que después de los Incas, se dividieron el continente, tocándole a Pizarro el norte hasta el Istmo, y a su socio Almagro el sur, sin limitación determinada. Pero quedaba un punto sobre el que no cuidaron de explicarse, que fue cuál debería ser el punto de partida. Creía Almagro que el sur comenzaba para él en el Cuzco, y creía Pizarro que el Cuzco quedaba incluído en su parte del norte.

5. ENTRADA Y DESCALABRO DE ALMAGRO EN EL TERRITORIO ARGENTINO. Procediendo según su concepto, Almagro reunió en el Cuzco una fuerza considerable de ochocientos españoles y cinco mil indios, con la que bajó por Oruro a tornar el camino de Tupiza. Su vanguardia fue derrotada dos veces por la confederación de los Calchaquíes y Thiackitas. Vino él mismo en persona con más fuerzas y penetró hasta Chik-huana (Cicuana, provincia de Salta) pero encontró tal resistencia que en un combate perdió el caballo y estuvo a punto de ser muerto. Prefirió entonces desviar su camino hacia la derecha y pasar a Chile por el Despoblado de Atacama, quedando aplazada, por lo pronto, la conquista de nuestras regiones andinas del norte y del oeste.

6. REFERENCIAS NECESARIAS. La necesidad de explicar los sucesos que nos conciernen por ese lado, nos obliga a concretar cómo fue que ellos se complicaron con los primeros disturbios del Perú. Procediendo Pizarro con su habitual perfidia, supuso que Almagro estaba perdido después de los contrastes que había sufrido en el Tuc-Uman, y envió a sus hermanos Juan y Gonzalo a que ocupasen el Cuzco. Súpolo Almagro y profundamente indignado regresó a disputarle a su socio la posesión del Cuzco, de Oruro y de los Charcas. Se apoderó de la primera ciudad a viva fuerza. Pero Pizarro, que venía sobre él aprisa, lo batió, lo tomó prisionero y le ordenó a su hermano Juan que le diese garrote en el calabozo. Almagro tenía entonces setenta y tres años: flaqueó su ánimo, y rogó que le dejaseis la vida. Juan Pizarro le dijo: "no hagáis esas bajezas, capitán; morid con valor como habéis vivido, que no es de caballeros humillarse"; y acto continuo lo ejecutó. Siguióse a esto una guerra tremenda entre el partido y los hijos de Almagro contra el partido y los hermanos de Pizarro. Almagro el Mozo se puso a la cabeza de una conjuración, sorprendió a Pízarro en su palacio de Lima y lo cosió a puñaladas. Lo que siguió no tiene nombre ni ejemplos sino en lo más atroz de los sacudimientos del desorden social; hasta que apercibido Carlos V de tanta barbarie, envió al Licenciado Vaca de Castro con la autoridad de gobernador absoluto del Perú. Grandes trabajos y castigos tuvo que ejecutar hasta contener el desorden, y volverse a España sin dejar bien sometidos los ánimos, ni haber extirpado los gérmenes que no tardaron mucho en reproducir sus efectos.

7. SEGUNDA ENTRADA DE LOS CONQUISTADORES ESPAÑOLES EN EL TERRITORIO ARGENTINO. Tocóle encabezar esta nueva entrada al Capitán Diego de Roxas. Grato a los señalados servicios que este capitán acababa de hacerle, el Gobernador del Reino Vaca de Castro agració a Diego de Roxas con el título y omnímodo poder de ADELANTADO Y CAPITÁN GENERAL del Tucumán. Arreglados su aprestos para la entrada, trató de doblar la briosa resistencia de las poblaciones que tenía al frente; y en vez de entrar por la quebrada de Umac-huacac entró por el despoblado de Salta hasta Catamarca donde dio con los Thiac khitas, que lo contuvieron y lo mataron en un reñidísimo combate. Quedó frustrada con este nuevo descalabro la segunda entrada de los conquistadores en el territorio argentino. De los que habían entrado con esta expedición, unos se volvieron al Perú; otros, capitaneados por Francisco de Mendoza y por Nicolás Heredia, atravesaron las sierras con dirección al oriente en la esperanza de descubrir riquezas minerales y huacas. Por el valle de Calamuchita (sierra de Córdoba) descendieron a las márgenes del Río Tercero, y se cuenta que llegaron hasta la Torre de Gabotto, donde encontraron una cruz y el letrero "cartas al pie" que les dieron noticias de Irala y de la situación del Paraguay. Quien lo cuenta es Rui Díaz de Guzmán. Lo singular es que allí riñeron a muerte unos con otros; probablemente por distintos pareceres de lo que habían de hacer. Nicolás de Heredia mató a puñaladas a Mendoza y a Sancho Hinojosa. El resto tomó otra vez el camino del Perú por las tierras bajas y selvas de Tarija y llegaron a Chuquisaca en los momentos de otra y más violenta agitación.

8. RENOVACIÓN DE LA GUERRA CIVIL EN EL PERÚ. Creyendo tranquilizado el Perú, Carlos V llamó a España al Licenciado Vaca de Castro y mandó con el nombramiento de Virrey a Blasco Núñez Vela, el mismo de quien dijimos en números anteriores que había traído en su noble séquito a los hermanos Hortiz de Zárate, Matienzo, Juan de Garay y otros nobles. Pero como dijimos, también, apenas llegó y se supo que venía resuelto a derogar las Encomiendas y el trabajo forzado de las minas, estalló una nueva revolución encabezada por Gonzalo Pizarro y Francisco de Carbajal. Vimos allí también que Carlos V mandó un nuevo gobernador del Reino, que fue el famoso Presidente La Gazca.

9. DIEGO DE CENTENO Y JUAN NÚÑEZ DE PRADO. Entre los Capitanes que más señaladamente habían cooperado al Triunfo del Presidente La Gazca sobre esta segunda insurección figuraba en primera línea Diego de Centeno; y ya vimos que nombrado gobernador del Paraguay para destituir a Irala fue envenenado en Chuquisaca por lo que el interior de nuestra tierra quedó sin nuevas entradas por lo pronto.

10. ENTRADA DE JUAN NÚÑEZ. Vuelto a España el famoso Presidente La Gazca, quedó gobernador en el Perú el Licenciado don Lope García de Castro, con el título supremo de Gobernador del Reino; quien, creyendo desocupado todavía el Tuc-Uman, mandó a gobernarlo al capitán Núñez de Prado, uno de sus mejores servidores.

11. COLISIÓN Y LUCHA CON LOS INTRUSOS DE CHILE. Al entrar en su gobernación, la encontró ocupada por el capitán Francisco de Villagrán, enviado de Chile por Pedro de Valdivia a tomarla como parte integrante de las regiones del sur que se habían acordado a Almagro. Núnez de Prado rechazó la pretensión y apelaron a las armas. Quedó la victoria por Núñez Prado. Pero enseguida vino Francisco de Aguirre con fuerzas considerables, sorprendió a Prado, lo remitió preso a Chile y quedó gobernando. Vióse acometido muy pronto por la confederación de los Thiac-Khitas, Calchaquíes y Jurises y tuvo que abandonar la población del Barco, trasladándose a la llanura, sobre las riberas del Río Dulce, que, con el nombre de Santiago del Estero quedó establecida por cabeza y centro administrativo de toda la vasta región tucumana.

12. EL PLEITO TERRITORIAL Y SU RESOLUCIÓN. Larga fue la contienda entre los capitanes procedente del Perú y los de Chile. Sucedió muchas veces que estos últimos renegasen de su origen y aceptasen la jurisdicción de Charcas, como lo hizo el general Juan Pérez de Zurita, uno de los más ilustres hombres de su tiempo. Vino contra él Gregorio de Castañeda; lo prendió y lo remitió al otro lado de los Andes. Llevado el pleito, por éste y por otros territorios, al conocimiento de la Corte, informó el Consejo de Indias y se expidió al fin la Real Cédula del 20 de agosto de 1563 en la que se declaró que todos los territorios que quedaban al oriente del cordón central de la Cordillera pertenecían a la gobernación del Tucumán; por lo cual las autoridades de Chile debían abstenerse de entrar en ellas. Esta cédula tiene grande importancia actual en nuestra cuestión de límites con Chile.

13. EL GRANDE ALZAMIENTO DE LOS CALCHAQUÍS. Gregorio de Castañeda se abandonó a tales atentados y violencias contra los Calchaquís, arrebatándolos para el servicio de Encomiendas y minas, ni más ni menos que como lo hacían los del Paraguay, que las masas de esta parcialidad, unidas a los Thia-kuitas y a los Juries, se levantaron en armas. Desaparecieron de la faz de la tierra las poblaciones principales de Cañete, Córdoba de Calchaquí, Londres, Nieva, y otras de que hablaremos después; a término que las jurisdicciones de la Rioja, Catamarca, Salta y Humahuacae quedaron literalmente arrasadas y cubiertas de escombros hasta que el gobernador del reino mandó sacar de Tucumán a Castañeda, y repuso en el mando a Francisco de Aguirre, no ya como dependiente de Chile, sino como funcionario del Perú de acuerdo con la Real Cédula que acabamos de citar.


Manual de Historia Argentina (desde el Descubrimiento hasta los últimos Virreyes) Autor: Vicente F. López.


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