Volver Mapa del Sitio
EL MUSEO COMO AGENTE DE CAMBIO SOCIAL Y DESARROLLO

Lic. Teresita del M. Gutiérre

Presentación

            El Comité Internacional de Museos (ICOM) - según sus siglas en inglés -  desde el año 2008, ha propuesto reflexionar acerca del papel de los museos, entendiéndolos como agentes para el cambio social y el desarrollo.
            El antecedente por antonomasia de esta premisa está en la histórica Mesa Redonda del año 1972 en Santiago de Chile, donde se debatiera: “… 'Sobre el papel de los museos en el mundo contemporáneo' y de cuya declaración surge el concepto de museo integral como: '…una institución al servicio de la sociedad, de la cual es parte integrante, y que posee en sí los elementos que le permitirían participar en la formación de conciencia de las comunidades que sirve; que puede contribuir para llevar a esas comunidades a actuar, situando su actividad en el cuadro histórico que permite esclarecer los problemas actuales” (UNESCO/ICOM)
            Y desde donde se replanteara en 1979 la definición que hasta hoy en día intenta explicitar qué es y para qué sirven los museos.
Nos interesa reflexionar acerca de este compromisoque deben adoptar nuestros museos: grandes y pequeños, estatales y privados, todos y cada uno de ellos.

Entrando en tema

            Si bien, a fines de los años setenta los teóricos en este campo plantearon la sugestión ya mencionada, lo hicieron desde la perspectiva de esos momentos, es decir. “… estaba ligada básicamente a la producción de bienes y servicios. Existía cierto consenso en Occidente acerca de los beneficios que ese crecimiento de capital físico reportaría a la sociedad en su conjunto. Las décadas posteriores demostraron que esto no era exactamente así. En los ochenta, los bancos multilaterales de desarrollo (…) se vieron exigidos a evaluar la incidencia de esa inversión en términos de capital humano. En la década del noventa, cuando ya fue evidente que crecimiento y equidad no iban de la mano, irrumpe la posibilidad de evaluar la inversión en términos de capital social.”
            Otras autoras también nos sitúan frente a la cuestión, como sigue:
             “… En lo que concierne a nuestro continente, desde la Mesa Redonda de Santiago (mayo de 1972) al presente*, se viene discutiendo sobre la función social del museo, interdisciplinaridad, actualización del lenguaje museográfico a fin de optimizar la comunicación, utilización de sistemas de evaluación para comprobar la eficiencia de su relación con la comunidad, capacitación del personal. (…)Si el marco teórico desde el cual construimos nuestra mirada, nos indica que el museo es una institución al servicio de la sociedad, es evidente que si esa sociedad cambia, muta, el museo (como ya no puede ser un cuerpo auto referencial y trabajar para la institución por la institución misma), necesitará testear las nuevas necesidades y requerimientos de la sociedad. “
La realidad cotidiana, de una u otra forma impacta en la vida interna del museo, que capta lo que acontece en la misma vida de la comunidad que los contiene. Este se convierte en su caja de resonancia.
            Así también los Museos, todos y cada uno de ellos, se pueden considerar como los depósitos de bienes culturales y naturales, de un pueblo, una ciudad, una región o una nación. Centros referenciales que otorgan marco a la formación identitaria de la sociedad que los contiene.
            Afortunadamente hay mucha tinta volcada en referencia a la teorización de los Museos, que nos refieren de los fines para los cuales se conforman y, luego se quedan en su comunidad por mucho tiempo (como lo es en la mayoría de los casos) De uno  de esos textos leemos, por ejemplo:
            “Los museos juegan varios roles en la sociedad pero principalmente son las instituciones encargadas de la memoria histórica y cultural de los pueblos, son a la vez los medios mediante los cuales la gente entra en contacto con ciertos aspectos de la realidad más allá del espacio y del tiempo.
            Los museos exhiben el patrimonio de tal manera que contribuyen al proceso de constitución de la nación – creando una idea de “madre patria” – convirtiéndose así una especie de sitio virtual al servicio de la necesidad de la nación de un posicionamiento político y un imaginario (…), es decir los museos pueden tener una influencia sobre la gente en las esferas de lo político, lo económico y lo psicológico, en este sentido los museos sirven al proceso de construcción de la idea de nación y su imaginario…”
Sucede que hoy en día se discurre también en la afirmación de que: los Museos son centros de reflexión y de sociabilidad. Espacios de legitimación y de reconocimiento. El patrimonio es preservado y expuesto a consideración del público en aras a la apropiación por parte de los visitantes. Lo ideal es provocar un feed – back que permita una devolución real por parte del público.
            Para nuestros tiempos es una realidad que cada Museo debe ser un área de construcción ciudadana; un centro de diálogo e intercambio de valores, de socialización y negociación de identidades, una puerta hacia la investigación y la inspiración de nuevas ideas. Un espacio real de democratización de la cultura.
            Este tema presenta un gran desafío, los museos deben estar a la altura de las circunstancias. Esta realidad implica más de imaginación, inventiva y apertura mental que, de recursos económicos y humanos.
            Ambos son muy necesarios, pero no se debe entender como el todo, agigantando un problema que, existe pero no debe subyugarnos.

Museos del siglo XXI

            En los albores del presente siglo asistimos a una irrupción inusitada de apabullante tecnología. Los museos – de forma espontánea o forzada – se incorporaron (por no decir) se cabalgaron a ella.
            En el preciso momento que estaban buscando plantear exposiciones más atractivas y no unidireccionales, los invadió la informática. Lo que significó un nuevo reto al cual paulatinamente – con mayores y menores recursos – se fueron familiarizando con la virtualidad.
            Como siempre los grandes museos del mundo dieron el paso inicial. Hoy por hoy existen cientos de páginas web con exhibiciones virtuales y museos completos expuestos por Internet. Tema este que también es debatido permanentemente por los teóricos, acerca de desde y hasta dónde estos continúan manteniendo la identidad museal. Una razón más por la cual en la actualidad se están replanteando los conceptos museísticos.
Sin embargo, ya se ha comprobado que toda esta tecnología sirve para una mayor y mejor comunicación con las audiencias; porque la esencia de los museos es esta misma la comunicación. En esta época de enorme difusión informativa, donde todos los medios de comunicación aportan “saberes”, “conocimientos”, “nociones”, sobre todos los temas que se nos puedan ocurrir, el Museo también se presenta con su oferta de información, que éticamente debe ser lo más científicamente verdadero; acorde a los avances académicos que se vienen desarrollando con el mismo ímpetu de los tiempos tecnológicos que nos toca vivir.
El museo colecciona, almacena, investiga, prepara y monta exposiciones pero debe abrirse al público y, su más calificado juez es el visitante. Pero dicho esto en el mejor de los sentidos: quien recorre cada una de las muestras, visita las salas, admira la arquitectura, es quien luego calificará la tarea de los hacedores del museo.
También en la actualidad se entiende y acepta que quien entra al Museo debe participar e interactuar en sus espacios. No es un convidado de piedra; es un invitado a apreciar, valorar, descubrir y aportar en su recorrido.
            Los Museos dispuestos a involucrarse en la cuestión del cambio social y su desarrollo entienden que primeramente deben conocer a su público, o sea, a la comunidad que los contiene; esto se logra especialmente a través de las herramientas aportadas por la disciplina de la museología y con el auxilio de la Educación.
Es por esta razón que desde hace un par de décadas se vienen desarrollando en muchas ciudades del mundo y en el último lustro, en varios museos de nuestro país, los estudios de público. Instrumento este que sirve para el reconocimiento de aquellos, sus gustos, sus preferencias, sus expectativas y el descubrimiento hacia el interior del Museo mismo. Esto significa un cambio de mirada, por mucho tiempo se dijo que: a la gente no le interesa los museos (!) Ahora el planteo es ¿qué hace el Museo – sus trabajadores y directivos – para que el Museo sea interesante?
Por otra parte, el equipo educativo que debe tener todo museo, tiene la tarea específica de preparar al visitante para que ingrese a la exposición, que se lleve algo más de lo que trae y que a su vez deje su valioso aporte. De este modo ambos crecen conjuntamente.
Seguramente de este intercambio surgirán también nuevas y mejores propuestas.

Los Museos en Salta hoy

La provincia de Salta tiene una gran variedad de museos: municipales, provinciales, nacionales, institucionales, privados, etcétera; felizmente en crecimiento, ya que en aras de idear un atractivo turístico más, se siguen abriendo museos, por todas partes y en todos los espacios imaginables: viejas estaciones de trenes, galpones abandonados, casas antiguas, etcétera.
Así encontramos también la más variada tipología: históricos, históricos regionales, de la ciudad, de colecciones (el museo ferroviario, el del juguete – que duró solo un año -) de arqueología y arte iberoamericano, como el Museo Pajcha que es privado; los de arte – prehispánico, colonial, contemporáneo -, los arqueológicos, de sitio y … en fin para todos los gustos.
Esta provincia, tradicionalista, costumbrista y muy orgullosa, también pretende brindar una imagen de “culta”, parte de esa imagen es la promoción incesante de la creación y/o puesta en valor de los museos.
Y retomando lo antes mencionado, como parte del impacto que el crecimiento turístico ha tenido desde hacen unos tres lustros hasta el presente en el NOA, se produjo esto de buscar los modos de abrir – o jerarquizar si ya los había – nuevos museos y/o espacios de difusión de lo que se denomina “identidad cultural”. La mayoría de los municipios que quieren atraer al turismo buscan tener museos, centros culturales, centros de interpretación y hasta ecomuseos.
Igualmente es plausible de destacar una acción gubernamental que se viene realizando desde el año 2008 hasta el presente. Todos los días 18 de mayo – o similar – se celebra el Día Internacional de los Museos.
Se ha logrado unir en una causa común a todos los museos de la ciudad de Salta y, paulatinamente se van adhiriendo museos del interior provincial, para festejar a los museos. Ese día permanecen abiertos prácticamente todo el día, para que la gente los conozca y reconozca.
Acción cultural esta, que viene logrando que familias enteras se agolpen a las puertas de los museos, adultos, jóvenes y ancianos, deseosos de apropiarse del patrimonio expuesto. Conjuntamente ese mismo día, el “Día de los Museos”, cada institución organiza alguna propuesta, que puede ser títeres, actuación de bandas de música o alguna camerata, actividades manuales, etcétera; un plus para los visitantes que llegan a reconocer su patrimonio cultural y a la vez obtener una recreación que busca generar un ameno recreo para aquellos.
Para un museólogo no hay nada mejor que ver que la comunidad entera se sienta motivada a ingresar a recorrer las exposiciones preparadas y deleitarse observando y participando. Esa fue la sensación que tuvo quien suscribe.
            En estos acontecimientos vemos que las cosas se están haciendo bien. Sin embargo, no nos conformamos y vamos por más….
            El principal punto flojo de distintas gestiones gubernamentales provinciales, es la escasa capacitación al personal que cumple tareas en los museos; aún contando con profesionales en el tema, poco o nada se ha realizado en este sentido.
            Otro tema pendiente es lograr crear conciencia de valoración y preservación; llevar a la comunidad la idea que en aras del turismo y los recursos que este atrae, no se debe caer en la mercantilización de la cultura.

Concluyendo

El pasado año 2008, el ICOM nos había propuesto reflexionar y debatir acerca de la trascendencia que deben tener nuestros museos y, nos puede dar pie a analizar y comprender el papel de relevancia que debemos tener los museólogos en este desafío de buscar el cambio social y el desarrollo de las comunidades.
En este mismo orden, debe ser la ocasión para peticionar ante nuestras autoridades gubernamentales, para que estimen de mejor modo a estas instituciones culturales y le den mayor valía a nuestra profesión.
Nos hemos preparado para actuar y debemos hacerlo marcando presencia, con nuestra capacidad y ética profesional y, haciéndoles saber que somos necesarios para que los museos sean lo que deben ser, desde todos los lugares posibles de nuestra diaria tarea; con la concreción de nuestra anhelada colegiatura y el impulso de las leyes nacionales y provinciales que nos permitan ayudar a crecer e impulsar una revalorización local, regional y nacional, de los museos y la museología.
Muchas gracias.


Lic. Teresita del M. Gutiérrez


Castilla, Américo. Documento de discusión para ser discutido por las Secretarías de Cultura (ver Bibliografía)
*  Año 2005.

Sarno, Alicia de las Nieves; Grandi, María Emilia; Lloret, Florencia. MUSEOS: ¿NUEVOS PÚBLICOS O NUEVAS ACTITUDES HACIA SUS PÚBLICOS?

Navarro, Oscar.  Museos Nacionales y Representación: Ética, Museología e Historia en: Documentos – Op. Cit.

Castilla, Américo. Op. Cit.

 
Dirección:[email protected]
Todos los derechos reservados portaldesalta 2010/2016