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Batalla de Suipacha

En el segundo semestre de 1.810 el Ejército Expedicionario al Alto Perú, al mando de Antonio González Balcarce, se dirigía hacia ésa región con el propósito de lograr el reconocimiento de las 4 Intendencias que integraban el antiguo Virreynato y se encontraban bajo dominio del Virreynato del Perú.

El levantamiento a favor de la Junta de Mayo en Cochabamba había sido sangrientamente sofocado. Los generales Nieto y José de Córdoba, con un poderoso Ejército, aguardaban en Santiago de Cotagaita.

El 27 de Octubre las tropas leales al rey y el ejército de Balcarce se enfrentaron sin resultados importantes para ninguno de los bandos. El Ejército patriota retrocedió con el Teniente Martín Güemes protegiendo la Artillería, división que se trasladaba más lentamente.

Las tropas se concentraron en Nazareno. Desde allí  la vanguardia salteña a las órdenes de Güemes junto a los refuerzos enviados desde Buenos Aires –imprevistamente- atacó el Campamento realista de Suipacha el 7 de Noviembre poniéndolo en fuga, obteniendo un triunfo contundente.

Martín Miguel de Güemes

II.  DESPUES DE SUIPACHA

Históricamente la victoria de Suipacha es el único triunfo patriota en el intento de recuperar el Alto Perú.  Pero, para sorpresa de las tropas y de la posteridad,  desde Buenos Aires se ordenó no avanzar más allá de las fronteras del ex Virreynato y negociar con el enemigo, lo que permitió a los realistas obtener refuerzos, víveres y armamentos, reorganizarse y meses más tarde derrotar al Ejército Expedicionario en Huaqui. Con esa derrota se perdió todo lo logrado en Suipacha.

El Parte enviado por Juan José Castelli y Antonio Balcarce a la Junta de Gobierno sobre el triunfo en Suipacha no mencionó la participación de Güemes. La División compuesta por  tropas de Salta y de Tarija fue disuelta, sus integrantes fueron incorporados al Ejército de línea, su Comandante separado de la Fuerza y obligado a regresar a Salta como civil, ya que no se le otorgó cargo alguno.

Esto promueve, aún hoy, numerosos interrogantes y comentarios. Quienes han analizado documentación de la época y estudiado el tema brindan datos y conclusiones con los que el lector podría elaborar su propia síntesis.

III. LA PALABRA DE LOS INVESTIGADORES

Se han seleccionado párrafos de obras de los doctores Martín Figueroa Güemes; Bernardo Frías; Atilio Cornejo; Cnel. Julio Jovanovics Usandivaras; Andrés Mendieta y José A. de Guardia de Ponté, los que se presentan a continuación.

  1.      DR Martín Gabriel Figueroa Güemes:

 “Suipacha, primer suceso trascendente de las armas de la Patria, tiene la importancia –nada menos- de haber hecho posibles los que le sobrevinieron; en otros términos la de ser el primer jalón de la argentinidad en su lucha por la emancipación. Su enorme valor moral radica pues, en haber fortalecido la revolución permitiéndole proyectarse hacia el porvenir. Si en aquel 7 de noviembre de 1.810 otro hubiese sido el desenlace del combate entre las fuerzas de la libertad y la opresión, de otra manera estaría escrita nuestra historia que hubiese visto inexorablemente retardado el momento de nuestra emancipación.

Si razones políticas hubo en su hora para que la palabra oficial deformara tan trascendental acontecimiento, hoy no queda ya motivo valedero alguno que justifique nuestro error de información y menos aún cuando tenemos a nuestro alcance la valiosa labor de investigación que nos suministra elementos de juicio más que suficientes para el cabal conocimiento de los hechos y sus circunstancias”. (SUIPACHA, PRIMER TRIUNFO ARGENTINO ES OBRA SALTEÑA, Prólogo)

“La batalla de Suipacha fue librada por la Vanguardia Salteña reforzada con 275 soldados del ejército de Buenos Aires: 75 de Balcarce y 200 de Castelli. La infantería porteña jugó su mosquetería, obró la artillería y cargó la caballería poniendo en fuga vergonzosa al enemigo. La gloria del triunfo corresponde a los salteños sin excluir a los porteños, pese a las omisiones, contradicciones, reticencias y ampulosidad de Castelli quien se preocupó solamente de poner flores en su altar”. (SUIPACHA, PRIMER TRIUNFO ARGENTINO ES OBRA SALTEÑA, Conclusiones).

  2.      DR BERNARDO FRIAS:

"Al decir de sus contemporáneos todo fue obra de Güemes". Al referirse a las consecuencias de su descollante actuación en la batalla de Suipacha comenta: "Aquí dieron término sus prosperidades en esta primera etapa de su vida pública, porque el recelo y la envidia comenzaron a morder el corazón de los jefes superiores. En el parte de la victoria se había omitido intencionalmente su nombre y se callaron sus servicios". (HISTORIA DEL GRAL. D MARTIN MIGUEL DE GUEMES Y DE LA PROVINCIA DE SALTA).

  3.      DR. ATILIO CORNEJO:

“Zacarías Yanci, veterano de la Independencia sostiene: El valor y habilidad de Güemes se habían hecho notorios en la jornada de Suipacha, donde al servicio del general Balcarce y al frente de sus Tarijeños y jujeños no solo contuvo sino que rechazó las fuerzas españolas acuchillándolas sobre ambas riberas del famoso río.

Bernardo Trigo, historiador boliviano, de acuerdo con Luis Paz, sostiene: Cuando la derrota de Cotagaita, retrocedieron los patriotas hasta Tarija esperando en esa ciudad los cien soldados de Buenos Aires, los que incorporados a la unidad tarijeña presentaron combate en Nazareno o Suipacha. El que conducía el convoy de Tarija era el Comandante Martín Güemes, que hacía su aparición en la escena histórica.

 Miguel Otero, contemporáneo de los sucesos nos refiere en sus notas al parte de la batalla de Suipacha: debe advertirse que la acción no fue entre el ejército patriota y el del Rey, sino entre la división de Salta al mando de Güemes y de una columna de 700 a 800 hombres, destacada por Nieto al mando de Córdoba, su jefe de estado mayor, en persecución de Güemes, después del rechazo de Cotagaita.

 Güemes se retiró aquel día a la vista, y tiroteándose las guerrillas hasta El Ojo de Agua, tres leguas. Cargado al día siguiente por Córdoba se retiró del mismo modo a la cuesta de Aloma, otras tres leguas. Cargado allí descendió a San Rafael, igual distancia. Cargado allí, pasó a Chala, cuatro y media leguas. De allí a Tupiza, cuatro leguas; de Tupiza a Suipacha, cinco leguas; y de Suipacha a Nazareno, media legua: quedando el 6 de Noviembre por la tarde, Güemes con su división en Nazareno, sobre la margen derecha, y Córdoba en Suipacha sobre la margen izquierda, río de por medio, después de una retirada en que todos los días estaban a la vista y se tiroteaban las avanzadas de Córdoba con los retenes que cubrían las espaldas de Güemes: retirada que haría honor al militar más experimentado y a la tropa más aguerrida.

Güemes, calculando sin duda la sorpresa y turbación que debía causarle a Córdoba el verse atacado por quien él creía en fuga, resolvió tomar la ofensiva, y volviendo caras a la madrugada del siguiente día 7 de noviembre lo atacó de improviso en su mismo campamento de Suipacha y lo derrotó completamente.

Un Sargento de la División realista del Gral. Nieto relató a Miguel de Otero que este general,  pese a tener en Cotagaita una fuerza mayor que la de Güemes y de hallarse en una fortaleza inexpugnable, sólo pensó en disparar, acompañado de uno o 2 ayudantes y sus asistentes, abandonando todo; y a su ejemplo el ejército o cuartel general y resto de la división se desbandó, perdiendo artillería, armas, pertrechos y bagajes, sin salvar nada”. (HISTORIA DE GUEMES).

4.      DR. FIGUEROA GUEMES:

Respecto a lo descripto por Otero, el Dr Figueroa Güemes dice: “La estrategia empleada fue típica de Güemes y en la totalidad de las acciones de la guerra gaucha fue la gestora de los triunfos. La superioridad del caudillo en el conocimiento así del terreno como de la modalidad de sus paisanos y lo temerario de su valor, harían primar sobre la pujanza de las aguerridas fuerzas españolas el corazón de un puñado de gauchos mal armados.

 La coincidencia de la narración de Otero con los demás informes sobre el punto, da valor de exactitud al contenido de la misma. Por el número y la calidad de las autorizadas versiones recogidas asignamos valor de plena prueba a esta testimonial llamada a reparar una injusticia histórica.

 Al destacar la sobresaliente actuación que tuvo Güemes en la primera victoria conquistada por brazos argentinos, señalamos el primer escamoteo de sus bien ganados laureles militares. Más adelante se repetirá la dolosa ocultación de los triunfos de este Jefe tan poco cuidadoso del reconocimiento oficial de sus servicios, con motivo de las acciones libradas en Puesto del Marqués”. (LA GLORIA DE GUEMES)

 

5.      Cnel Julio Sergio Jovanovics Usandivaras:

 "Muy poco se ha hablado de la férrea voluntad de Martín Güemes de continuar con el objetivo de su vida, que era conseguir la libertad de su suelo patrio, no obstante todos los inconvenientes que se le presentaron en su corta existencia, las injusticias que tuvo que aguantar  de sus superiores y los obstáculos que le ponían en su  camino, los enemigos de su persona, como militar o gobernante de un pueblo en guerra.

 Corría el mes de Noviembre de 1.810 cuando se lleva a cabo la Batalla de Suipacha. Ahí se produjo el primer obstáculo en su luminosa trayectoria. Después del triunfo de las armas patriotas, en el parte redactado por Castelli, delegado de la Junta de Mayo, con amplios poderes, no figuraba Güemes. Fue ignorado u olvidado, pero lo real y cierto es que no se lo menciona para nada.

 Cabe aquí la pregunta: ¿Puede ser olvidado o ignorado un hombre que luchó con toda valentía en la batalla? ¿Es posible que no se mencione a un oficial que aunque mandaba milicias gauchas se destacó notablemente en la acción? Los historiadores de esa época y los que investigaron posteriormente este hecho guerrero coinciden en destacar que la actuación no sólo fue brillante, sino decisiva para conseguir ese primer triunfo de las fuerzas patriotas, tanto que algunos le adjudican el cien por ciento del triunfo y hasta le llaman el verdadero héroe de Suipacha.

Conviene recordar que los hombres que murieron y los que quedaron heridos, pertenecían todos a las milicias de Güemes, lo que demuestra claramente que los que combatieron fueron ellos. Hasta la planificación de la batalla, basada en el engaño y la astucia fue obra de nuestro héroe, como dice el Dr Bernardo Frías, ya que González Balcarce, comandante militar, nunca, antes ni después usó esa forma de combatir. Para Güemes era la característica de su manera de afrontar un combate contra fuerzas más numerosas y aguerridas. Mucho le debe haber dolido al entonces Capitán Güemes esta injusticia pero continuó en el cumplimiento de su deber como militar. Suipacha fue una victoria total, tanto que el ejército pudo continuar su marcha y llegar sin inconvenientes a la rica Villa de Potosí, siendo Güemes el primero en entrar, recibiendo los aplausos de la población.

Reunido todo el ejército allí, aprovechó don Martín la oportunidad para hablar con Castelli y reclamarle el olvido de Suipacha y la lentitud con que avanzaba el ejército, desaprovechando el momento psicológico para no permitirle al enemigo re organizarse y hacer frente nuevamente.

No se sabe en qué términos hizo este reclamo, sí se sabe que allí mismo se ordenó la disolución de la División de Salta y ordenó que sus efectivos pasaran a integrar otras unidades de combate. Su jefe fue enviado de regreso a su ciudad natal. Este segundo obstáculo lo deprimió profundamente, tanto que le costó bastante sobreponerse.

El tiempo dió la razón a Güemes: el desmoralizado ejército realista se reorganizó y preparó y casi siete meses después estaba en condiciones de enfrentar nuevamente a los patriotas. Esto ocurrió el 20 de Junio de 1.811 en Huaqui, logrando una victoria completa, con lo que se puso punto final a esta primera campaña del Ejército Auxiliar, perdiéndose Potosí, Cochabamba, Charcas y La Paz, que ya habían adherido a la Junta de Mayo". (Gral. Martín Miguel de Güemes: Obstáculos en la luminosa trayectoria de su vida)

 

Batallón blandengues comandado por Abraham González

6.      Andrés Mendieta:

 "El 7 de Noviembre de 1.810 las milicias de Güemes -conformadas por salteños, jujeños y tarijeños- conquistaron la primera victoria de la Patria contra el enemigo español en Suipacha (hoy Bolivia); triunfo que abría el camino para llegar hasta las orillas del río Desaguadero, límite natural de los Virreynatos del Perú y del Río de la Plata. No tiene respuesta hoy el tiempo que perdieron los responsables de la conducción de las tropas llegadas de Buenos Aires para concretar este triunfo y después con el de Puesto del Marqués la unidad e independencia de los países americanos para construir con posterioridad los Estados Unidos de Sud América.

Después de Suipacha los patriotas efectuaron una corta persecución a las fuerzas derrotadas que no pasó de los 20 Km, permaneciendo en aquél lugar durante 2 días, fecha en que llega Juan José Castelli, representante de la Junta.

 Cabe preguntar: ¿Quién confecciona el informe desconociendo la participación de Güemes en Suipacha? ¿Quién podría confirmar o desmentir la versión que circuló en aquella época en el sentido de que Castelli en el momento de la batalla estaba en la banda sur del río Suipacha, es decir en el pueblo de Nazareno, pagando a los efectivos que acababan de llegar procedentes de Buenos Aires, ya que no querían combatir si antes no se les abonaba sus emolumentos?

 Balcarce permaneció dos meses en Potosí permitiendo a los realistas reorganizarse numérica y militarmente. Mientras tanto -dice Juan Carlos Bassi- "Castelli negociaba con los jefes realistas los que, a la espera de refuerzos procedentes de Lima trataban de ganar tiempo. Pese a que el representante de la Junta opinaba que no quedaba más esperanza de conciliación que la que depende de las armas, en lugar de explotar el éxito obtenido se firma el 16 de Mayo el Armisticio del Desaguadero, por el que durante 40 días ambos ejércitos debían quedar en la más completa inacción. Esto beneficiaba a los realistas, quedando en poder de Goyeneche el dominio del importante obstáculo que representaba el río Desaguadero. El Ejército patriota abandona el campamento de La Laja para instalar el cuartel general en Huaqui.

 Castelli, como algunos historiadores, ocultan la participación de Güemes en la victoriosa batalla de Suipacha, pero las bajas que se produjeron pertenecían a las milicias que él comandaba. Por ejemplo Eduardo Gaona, alférez del Regimiento de Salta y Basilio Núñez, soldado del Regimiento de Milicias de Tarija, muertos en combate. Entre los heridos e inválidos se encuentran: Manuel Alvarez, soldado del Regimiento de Milicias de Tarija; Juan Islas, natural de Salta, del Regimiento de Caballería de Línea y Leandro Pacheco, de Tarija.

Los hermanos Miguel y Alejandro Gallardo, salteños, entre el fuego de los cañones y la fusilería tomaron como trofeo la bandera del enemigo, emblema que se encuentra en el Museo Histórico Nacional.

Las instrucciones del Gobierno Central a Castelli en el sentido de no combatir más allá de las fronteras del Virreynato del Río de la Plata y negociar con Goyeneche postergaron la libertad americana.

Martín Güemes se alejó del Ejército y en un oficio al Director Alvarez Thomas, en 1.815, manifiesta: "La Paz, Cochabamba, Charcas, Potosí y Salta tienen que clamar y lamentarse ante el tribunal de la razón, de la demora criminalísima de más de 60 días en Chuquisaca del representante Castelli, con que dio lugar a Goyeneche, que no tuvo más fuerza que la de cinco compañías, reforzase su ejército con 7.000  combatientes".

Juan Martín de Pueyrredón también buscó negociar con Goyeneche. José Luis Roca, prestigioso historiador boliviano cuenta que el jefe patriota "usando como correo al cura de Livi-Livi, José Andrés Pacheco y Melo, propuso al peruano restablecer los límites originales de los virreynatos. No obstante que sus tropas ya habían sufrido un contraste en Tucumán, Goyeneche desde Potosí respondía con altivez: "En lo que usted me propone discordamos en el medio y en el fin: es decir , que para obtener el plan de Independencia, sienta por base que yo evacúe estas provincias y vaya a cimentar en el Perú la revolución en mantillas del Río de la Plata. Esta descarada pretensión la tuvo en todas sus partes el sanguinario Castelli y preferí mil veces poner el pecho a las balas antes de adquirir el deshonroso título de revolucionario". Más claro, agua.

Corroborando la demora criminalística que menciona Güemes, José de San Martín en su proclama a los peruanos el 19 de Octubre de 1.819, les dice, entre otras cosas: "la libertad de América hubiera sido el resultado del primer impulso de la Revolución si los hijos del nuevo mundo no se hubieran dividido entre los prestigios de una servidumbre sistemada y el temor de un porvenir incierto... El tiempo y los sucesos rasgarán el velo del misterio y la injusticia de nuestras pretensiones. La consolidación de la libertad y la nulidad del poder de nuestros antiguos opresores, se han instituído en dogma". (Güemes Defensor de la Libertad)

Se espera que la selección presentada brinde al lector algunas respuestas y genere nuevas preguntas. De esa manera el interés por la verdad histórica en lo relacionado con la vida y obra del Gral. Martín Miguel de Güemes será enriquecido.

 

7.      José de Guardia de Ponté:

Luego de Cotagaita las fuerzas patriotas retrocedieron a Tupìza donde se reorganizaron. Al corpo central se suman las fuerzas gauchas y milicianas de Salta, Jujuy, Tupiza y Tarija, unos 200 hombres más la incorporación de 100 hombres de Buenos Aires que venían del sur.

Córdova, habiendo observado la incapacidad militar de González Balcarce, avanza seguro de vencer a un enemigo tan inexperto. El 5 de noviembre las fuerzas realistas comenzaron la marcha hacia Tupiza, luego de recibir refuerzos de Nieto con 200 veteranos provenientes de Chuquisaca. Al día siguiente Balcarce desalojó ese pueblo, que fue ocupado por los realistas, y se situó en Nazareno el 6 de noviembre, ubicado sobre el río Suipacha frente a la población de Suipacha, en donde recibió refuerzos provenientes de Jujuy con dos piezas de artillería.

Güemes al frente de sus gauchos

Córdova recibe informes de sus espías sobre la moral combativa de las fuerzas de González Balcarce, convenciéndose de que se retiraban descontentos y mal armados y por lo tanto sería relativamente fácil dispersarlos. Lo que no tiene en cuenta es la actitud de las milicias gauchas de Güemes que se encuentran expectantes y muy concentradas.

González Balcarce ordena retroceder a Tarija dejando a las fuerzas Milicianas Gauchas como resguardo de retirada. Córdova y Nieto viendo el retiro de tropas patriotas deciden perseguirlo al día siguiente y ordenan acampar  sus tropas al margen del río Suipacha.

Este es justamente el momento clave,  las tropas concentradas en Nazareno a las órdenes de Güemes, acompañadas de la caballeria chicheña de Tupiza comandada por el coronel Pedro Arraya – imprevistamente - atacan el Campamento realista de Suipacha el 7 de Noviembre obteniendo un triunfo contundente.

El triunfo de Suipacha tuvo un fuerte efecto moral, que se vio reflejado en el pronunciamiento de las ciudades de Potosí el 10 de noviembre, Chuquisaca, La Paz y Cochabamba (en donde Esteban Arze consiguió el triunfo de Aroma el 14 de noviembre) en favor de la Junta de mayo.

Castelli que estaba en Yavi en el momento de la batalla, el 8 de noviembre informa a Buenos Aires sobre la victoria – parte de guerra que luego terminaría en Tupiza el 10 de noviembre. En el mismo, convenientemente, omite resaltar la importancia  de las fuerzas gauchas salto-jujeñas-tarijeñas y sólo les confiere un papel secundario en la importante victoria.

Ante este agravio, las fuerzas comandadas por Güemes se retiran del Ejército del Norte. La falta de reconocimiento a estos hombres será una de las causas que decidirá la suerte de la campaña ya que el ejército expedicionario perdería milicias importantes, conocedoras del terreno, afines a las personas y soldadesca que se iba sumando y fundamentalmente el espíritu aguerrido del hombre que pelea en su territorio, en defensa de su tierra

 

Prof. María Cristina Fernández

Académica Correspondiente en B. Aires

Instituto Güemesiano de Salta

 

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