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Anecdotario Histórico de Salta

El primer escribano que ocupó el sillón de
Rivadavia fue el Dr. Victorino de la Plaza

Por Andrés Mendieta


“Necesito retenerlo, no por un interés egoísta de amistad, sino consultando los más graves intereses nacionales. Su puesto está en el Ministerio de Hacienda, del que no ha salido usted nunca sino para pedirnos a los demás miembros que le hiciéramos buena política, para que usted hacernos, en cambio, buenas finanzas”.

Estos términos corresponden a Nicolás Avellaneda cuando nuestro comprovinciano el doctor Victorino de la Plaza le había presentado su renuncia como ministro de Hacienda, cargo que había asumido el 31 de agosto de 1876.

Caricatura de Victorino de la Plaza aparecida en la revista Fray Mocho

Como popularmente se dice a Victorino de la Plaza le había “tocado bailar con la más fea”. A los dos años de iniciado el mandato de Avellaneda la nación adolecía un pesado aprieto económico y una acuciante deuda externa pese a los planes financieros que habían propuesto en práctica tres titulares de esa cartera. De la Plaza teniendo en cuenta el pedido de su amigo “puso el pecho a las balas” comenzó reformando el presupuesto con algunos recortes; creando la Dirección General de Rentas y centralizando la percepción de impuestos. Además, dejando a un lado el “amiguismo” y desechando compromisos partidarios –calamidades tan propias de los argentinos- y eliminando las hoy llamadas “leyes de emergencia” vulnerando los principios constituciones, pese de haberse jurado respetar la Carta Magna al asumir a las funciones que le confirió el pueblo mediante el voto o su responsabilidad de administrar los bienes en bien del país y no los propios el doctor Victorino de la Plaza “con heroica e ingrata obstinación, ciego a las cartas de recomendación , sordo al clamor de las protestas interesadas, redujo en un tercio el número de empleados públicos”.

QUIEN ES QUIEN

Existe una serie de contradicciones por parte de algunos historiadores y biógrafos del doctor Victorino de la Plaza con relación a la fecha del nacimiento, lugar y muerte de quien puso toda una vida al servicio de la patria en los momentos más difíciles de su organización y engrandecimiento.
Se puede aseverar que en la investigación efectuada surge fehacientemente que nació en la ciudad de Salta el 2 de noviembre de 1840 en calle Caseros nº 263 –entre Lerma y Catamarca- siendo hijo de don José Mariano Roque Plaza y Elejalde y de doña María Manuela Palacios quienes sin ser ricos tenían un buen pasar. Tras desenmarañar el ámbito y fecha de nacimiento corresponde ahora mencionar que dejó de existir el 2 de octubre de 1919 en la ciudad de Buenos Aires, motivo por el cual quiero tributar esta recordación aportando algunos aspectos de su intenso quehacer ya sea como estudiante, guerrero, doctor en jurisprudencia, hombre público, escribano, diplomático, benefactor, estadista, presidente de la Nación y por encima de todo fue un ejemplo de civismo.

Con la idea de llegar al público lector con la veracidad historiográfica al haber constado ciertos errores biográficos que registran algunos estudiosos y en diccionarios especializados sobre la vida de da la Plaza debí recurrir a los archivos históricos; al testamento ológrafo, trabajos del doctor Atilio Cornejo; del doctor Jorge M. Mayer y del genealogista Rodolfo Leandro Plaza .

Al fallecer el padre de Victorino éste conoció desde temprana edad la pelea por la supervivencia, y es un arquetipo ponderativo del hombre que se forma y surge, por empuje de sus propios méritos. De su obra luminosa y profunda, bien puede decirse: fue él, el único artífice.

Consiguió estudiar en el Colegio de Concepción del Uruguay se benefició con una ayuda que le asignó el general Justo José de Urquiza, respondiendo al requerimiento por su madre de la siguiente manera: “Satisfaciendo los deseos que usted me expresa, he pasado ya la orden respectiva, y por consiguiente puede usted enviar a su hijo cuando quiera”. En ese establecimiento compartió los momentos de estudios con los salteños Ventura y Rafael Ruiz de los Llanos; Guillermo y Luis Aráoz; David, Pedro José, Rafael y Manuel Peña; Dermidio Latorre, Nolasco Arias, Olegario Ojeda, Manuel Escobar., Eliseo Outes, Sidney Tamayo, Dámaso Salvatierra, Federico Ibarguren, Benjamín y Eduardo Figueroa, Mariano Aliceo, José Antonio Chavarría, Ángel Quiroz y Marcelino Sierra, entre otros. Asimismo, fueron sus condiscípulos: Julio Argentino Roca, Eduardo Wilde, Wenceslao Pacheco, Lisandro Segovia, Federico Ibarguren, Onésimo Leguizamón, Olegario V. Andrade, y Martín Coronado. Estando en Concepción del Uruguay alcanzó el cargo de Escribano del Juzgado del Crimen.
Posteriormente se trasladó a Buenos Aires para ingresar a la Facultad de Derecho y haciendo el curso de Filosofía fue compañero de Norberto Quirno Costa, que como él, llegarán a la vicepresidente de la Nación. En un examen de filosofía ante el acreditado profesor Amadeo Jacques al escuchar la exposición del alumno expresó: “No examino, conferencio con un hombre tan versado, que si hubiera una calificación más elevada que la sobresaliente, se la daría a Plaza”.

Al producirse un conflicto bélico con el Paraguay en 1865 debió interrumpir sus estudios para incorporarse al ejército donde se le asignó el grado de teniente primero de artillería participando en los combates de Estero Bellaco y de Tuyutí. Bartolomé Mitre en su parte de guerra y en reconocimiento de su valentía lo honra con el grado de capitán. De nuevo en Buenos Aires reanudó su carrera universitaria para obtener el título de doctor en jurisprudencia con su tesis sobre El Crédito. El doctor Juan Silva Riestra, en un acto cumplido en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, en uno de los tramos de su discurso dijo: “No es la última composición de un estudiante de abogacía, sino el primer esfuerzo de un doctor en jurisprudencia”. La tesis de de la Plaza estaba apadrinada por el doctor Dalmacio Vélez Sarsfield con quien colaboró posteriormente en la preparación del Código Civil.

Sarmiento lo envió a Estados Unidos con el fin de confrontar el texto del Código Civil elaborado en el país del norte con el sancionado por el Congreso Nacional en 1870. Tiempo después, tras desempeñarse como miembro de la Comisión Nacional de Escuelas Nicolás Avellaneda lo convocó para colaborar en el Ministerio de Hacienda. Mientras se desempeñaba en Hacienda se obligó afrontar la crisis producida en Salta, a raíz de las elecciones a gobernador, entre los candidatos Coronel Juan Solá y Andrés Ugarriza y sentó la tesis que no admitía una intervención federal obligando resolverse a nivel provincial. En consecuencia se llamó a una nueva elección venciendo el coronel Solá.

Después fue designado interventor de Corrientes y con posterioridad integró el gabinete del general Julio Argentino Roca, ocupando la cartera de Relaciones Exteriores y poco después la de Hacienda. Mas tarde después de actuar en Francia se instaló en Londres y en 1890 el presidente Carlos Pellegrini confió en él nombrándolo agente financiero del gobierno convirtiéndose al poco tiempo en el primer abogado sudamericano que litigaba antes los tribunales londinense. Ante un problema fronterizo entre Argentina y Chile Victorino de la Plaza compuso una prolija tesis titulada: “Política Internacional Argentina, los últimos arreglos argentinos-chilenos” de suma utilidad para el gobierno nacional.

Se repatrió en 1902 y durante el mandato de Figueroa Alcorta, en 1908, lo designó ministro de Relaciones Exteriores. En 1909 la Unión Nacional proclamó la fórmula Roque Sáenz Peña-Victorino de la Plaza y durante el mandato se aprobó entre otras la Ley Sáenz Peña. A raíz de la enfermedad del primer mandatario de acuerdo a la constitución asumió interinamente a esas funciones. El 9 de agosto de 1914 murió Sáenz Peña. Victorino para equilibrar las finanzas públicas suspendió las obras presupuestas sólo se preocupaba en ejecutar una política social que amparaba la desocupación, la infancia abandonada, la ancianidad, la vagancia y la mendicidad. Impulsó el funcionamiento de los ferrocarriles, la educación pública, la instrucción práctica para las mujeres para una salida laboral y el pueblo identificaba al escribano que llegó a la presidencia de la Nación “como un símbolo de la paz y del progreso. El 9 de julio de 1916, cuando se cumplía el primer centenario de la Independencia, y mientras presenciaba el desfile militar desde la Casa de Gobierno un desequilibrado mentalmente, Juan Mandrini, le disparó dos tiros con un revolver, sin consecuencia alguna. El presidente continuó presidiendo los actos conmemorativos.

Entregó el mando a la fórmula Hipólito Yrigoyen-Pelagio Luna, de tronco radical, el 12 de octubre de 1916

Cuando regresaba de Córdoba después de dictar una conferencia recordando el 50 aniversario del Código Civil el 30 de setiembre de 1919 sufrió una descompensación y pese a los cuidados que le brindaron falleció en la madrugada del 2 de octubre.

Como broche de oro:

Llega a la República Argentina el presidente de Brasil. circunstancia que nuestro Presidente, el doctor Victorino de la Plaza le ofrece una recepción en su casa particular en razón que el edificio de la  Casa de Gobierno se encontraba en reparaciones.

Al día siguiente de la recepción que se le ofreció al mandatario extranjero con la concurrencia de numerosos funcionarios del gabinete nacional el doctor de la Plaza convoca a su ama de llaves y le hace el cheque correspondiente del gasto de su propia cuenta personal para el pago a los proveedores.

La ama de llaves revisa el  monto del cheque y va a verlo de nuevo para decirle que como era una comida Oficial, ella ordenó traer los vinos desde la bodega de la Casa de Gobierno, así que no había que pagarlos.

El presidente de la Plaza, le contestó:
-. " Señora, vaya al almacén , compre  los vinos que se consumieron, y devuélvalos a la Casa Rosada. En mi casa particular, el Gobierno no paga los vinos que  consumo con mis amigos...".

En ese momento el País ocupaba el  sexto lugar en la escala mundial....

 

Victorino de la Plaza - Biografía.

El Estadista Silencioso

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