María Francisca Catalina Ortiz Torino de Pereyra Rozas, conocida desde siempre como Fanny, nació en Salta el miércoles 30 de abril de 1884. Fue hija del doctor Miguel S. Ortiz y de Dolores Torino Solá, y creció en un contexto histórico marcado por profundas transformaciones sociales y políticas. Mientras la Argentina experimentaba un acelerado crecimiento demográfico debido a la afluencia de inmigrantes y el Partido Autonomista Nacional consolidaba su poder bajo el signo del positivismo —conducido por el general Julio Argentino Roca—, la política salteña reproducía el perfil conservador dominante en Buenos Aires, favorecida por los estrechos vínculos entre las élites de ambas provincias.
La familia Ortiz alternaba su residencia entre Salta y Buenos Aires debido a la actividad política del doctor Ortiz. A comienzos del siglo XX, Fanny contrajo matrimonio con el capitán Ricardo Pereyra Rozas, sobrino nieto del general Juan Manuel de Rosas. De esta unión nacieron sus tres hijos: Carlos María, Adolfo y César León Pereyra Rozas Ortiz.
Tras el fallecimiento de su padre el 10 de agosto de 1924, y dos años más tarde, en 1926, Fanny y su madre hipotecaron las estancias heredadas —Tres Cerritos, La Candelaria y Castañares— junto con dos propiedades urbanas, a favor del doctor Julio Cornejo, como garantía de un préstamo de 50.000 pesos moneda nacional. Con esos fondos se establecieron en la ciudad de Buenos Aires para que sus hijos completaran su educación.
Luego de la muerte de su madre, Dolores Torino Solá, Fanny regresó definitivamente a Salta. Desde entonces desplegó una intensa labor comunitaria y religiosa, caracterizada por un profundo sentido solidario, una marcada sensibilidad frente a las injusticias y una concepción igualitaria de la vida social. Su liderazgo —discreto pero firme— se expresó en la revitalización de numerosas instituciones de la Iglesia Católica, en la protección de la comunidad redentorista y en la difusión del culto a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Salta y Jujuy.
El 30 de abril de 1933 participó de la Primera Asamblea Diocesana de la Acción Católica, realizada en el salón de actos de San Alfonso, donde integró la Junta Superior como delegada diocesana por las señoras. Este hecho resulta significativo, ya que, al igual que su padre en el Senado de la Nación, defendió activamente la educación religiosa frente a los embates del laicismo positivista aún vigentes desde la primera presidencia de Roca.
En 1930 fue vicepresidenta primera de la Comisión de Señoras pro Colegio Hijas de María Auxiliadora, institución clave en la consolidación del actual Colegio María Auxiliadora, bajo la supervisión del Colegio Salesiano Ángel Zerda. En octubre de 1931 asumió como vicepresidenta de la Liga de Damas Católicas, presidida por doña Mercedes Saravia de Cornejo.
En mayo de 1933 fue electa miembro de la comisión directiva de la Cofradía del Perpetuo Socorro, sección damas. Paralelamente, trabajó intensamente en la organización de los actos conmemorativos del XIX Centenario de la Redención de Cristo, celebrados en Salta entre el 23 de junio y el 2 de julio de 1933. Al año siguiente, participó activamente en la organización del Congreso Eucarístico realizado en junio de 1934, que convocó a una multitud de fieles. En este marco se organizó el histórico desfile de gauchos hacia el cerro San Bernardo, considerado el antecedente directo de las posteriores celebraciones en honor al general Martín Miguel de Güemes.
En diciembre de 1934, la Cofradía del Perpetuo Socorro obtuvo el Año Santo, tras una masiva procesión desde el Colegio de Jesús hasta la Catedral, convocada por su presidenta, doña Fanny.
En junio de 1942, con motivo del cincuentenario de la instalación de la Orden Redentorista en Salta, el templo de San Alfonso fue profundamente embellecido. La decoración interior, realizada por el profesor Arquímedes Vitali, tuvo un costo de 23.000 pesos, sufragados íntegramente por doña Fanny Ortiz de Pereyra Rozas, quien además donó dos cuadras de su propiedad cercanas a la ciudad. En reconocimiento, la Orden obtuvo desde Roma su designación como Oblata, permitiéndole participar de los méritos espirituales del apostolado redentorista en el mundo.
Asimismo, donó dos manzanas ubicadas en Portezuelo Chico para solventar gastos vinculados a la ornamentación del templo, autorizándose en diciembre de ese año la venta de dichos terrenos por 20.000 pesos. La decoración del templo, iniciada en 1938 por Arquímedes Vitali y su hijo Julio, demandó más de tres años de trabajo y fue inaugurada durante las Bodas de Oro de la Orden Redentorista en Salta.
En marzo de 1939, el arzobispo de Salta, monseñor Roberto J. Tavella, recibió la confirmación del proyecto para fundar en la ciudad una casa del Instituto de Artes y Oficios de la Sagrada Familia, destinada a comedores infantiles y catequesis. El terreno, ubicado entre las calles Mitre, Anzoátegui y las vías férreas, había sido previamente donado por Fanny a la Iglesia de Salta.
Fue también benefactora fundamental de la iglesia de Nuestra Señora del Pilar, al donar el predio donde hoy se levanta el templo, y presidenta honoraria de la Cofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en la década de 1940.
Su compromiso social incluyó la protección de Nolasco “Loco” Ruales, zapatero y veterano de las guerras del Paraguay y de Curupaytí, defensor de Salta durante la invasión de Felipe Varela en 1867. Ruales falleció en 1928 a los cien años de edad, bajo el amparo de su benefactora.
Doña Fanny Ortiz Torino de Pereyra Rozas, dueña de extensas propiedades y figura central de la vida religiosa y comunitaria salteña, falleció en Buenos Aires el viernes 15 de julio de 1938, a los 54 años de edad, dejando una huella profunda en la historia social, religiosa y urbana de la ciudad de Salta.
Fuente: Mujeres Salteñas de Roberto Vitry. Aporte de la Sra. Rosa López de Pereyra Rozas